La lengua es el sistema de signos que sirve para comunicarnos, ya sea de forma oral o escrita. Como todo sistema, está conformado por diferentes elementos que interactuan entre sí para formar cadenas que nos permiten establecer la comunicación.
Los signos que se utilizan en la lengua son llamados signos lingüísticos que se distinguen de otros que también sirven para comunicarnos. Este signo es la unidad de la lengua, es decir, es el elemento primordial y sobre el cual se basa todo el sistema.
Es Ferdinand de Saussure, considerado el padre fundador de la Lingüística, quien en su Curso de Lingüística General, define, no sólo el signo lingüístico sino varios elementos de la Lingüística a la que por primera vez se le considera una ciencia, a pesar de haber existido desde mucho tiempo atrás. Es también el inicio de la Lingüística estructural.
Para Saussure el signo lingüístico es la asociación de una idea o concepto con una forma sonora o escrita que es perceptible a través de nuestros sentidos. Se puede comparar con una moneda que tiene dos caras:
A. Significante o Expresión: es la cadena de sonidos o grafías que representan una idea, es decir, es la palabra hablada o escrita.
B. Significado o Contenido: es el concepto o idea que viene a nuestra mente al escuchar una palabra. Saussure lo nombra Imagen acústica.
Es necesario aclarar que estos elementos son inseparables. Esto quiere decir que no podemos tener un significado aislado que no esté asociado a un significante, ni a la inversa.
CARACTERÍSTICAS
1. Lineal
El signo lingüístico es una cadena de sonidos, que van uno detrás de otro en un orden fijo. De perder ese orden, no estaríamos ante un signo lingüístico, ya que no podríamos asociar el ese significante con un significado. Por ejemplo: si la palabra "ventana" la escribiéramos (o la pronunciáramos) como "nenatav", aunque sea una cadena de sonidos, no conservar el orden que nos permite relacionarla con un significado.
2. Arbitrario
No hay una razón o motivación para unir un
significante con un significado concreto, al nombrar las cosas que existen sólo se asociaron por el uso, ya que en el principio de las lenguas, no existían los significados concretos.
Por ejemplo, el hecho de que llamemos “gato” al felino que hemos domesticado, no tiene una razón.
La arbitrariedad del signo la podemos observar si nombramos el mismo objeto en diferentes lenguas, retomemos el ejemplos de gato:
Gato en español
Katze en alemán
Neko en japonés
Cat en inglés
A pesar de que puedan parecerse, o incluso, por la influencia de una lengua sobre otra tengan una relación, no existe una razón explícita para llamar a este felino de esas formas.
3. Convencional
La lengua al ser un producto social, es decir, que los grupos humanos la crearon, hay cierto acuerdo para unir un significado con un significante. Aunque no es un acuerdo explícito sino que con el tiempo se fueron aceptando ciertas formas para nombrar a los objetos, las acciones, etc.
Incluso, en la actualidad, podemos observar la convencionalidad, cuando tratamos de cambiarle el nombre a un objeto y no lo logramos, ya que la sociedad tiene preestablecida esa regla. Cuando aprendemos la lengua, también vamos aprendiendo las reglas que la dominan.
4. Mutable e Inmutable
El signo lingüístico presenta esta característica que parece ser contradictoria. Es mutable respecto al tiempo, es decir, cambia de manera gradual conforme van pasando los años.
Por ejemplo, la
palabra ferro (del latín) dio origen, después de ciertos cambios a hierro. Tuvieron que pasar muchos años para que se consolidara el cambio. Es lo que en Lingüística se estudia diacrónicamente, o sea, a través del tiempo.
Pero el signo lingüístico también es inmutable porque no podemos cambiarlo de un momento a otro, es decir, en este momento tenemos un objeto que se llama silla pero queremos llamarlo reloj. La convención que se tiene, no nos permite ese cambio.
Por lo tanto, el signo lingüístico cambia a lo largo de la historia pero no puede cambiar de un momento a otro, ni un sólo individuo puede propiciar el cambio, éste sólo se dará si toda una comunidad lingüística lo acepta.
5. Articulado
El signo lingüístico es articulado porque puede descomponerse en elementos más pequeños. Si tomamos el signo como un elemento base, podemos observar una doble articulación:
a. La primera articulación se basa en descomponer el signo en elemento mínimos con significado (llamados “monemas”y que son estudiados por la Morfología)
Por ejemplo:
Pat – os
Está compuesto por una raíz o lexema (Pat) que tiene la carga de significado, y también tiene un gramema (os) que nos indica accidentes gramaticales, en este caso el número plural y género masculino.
b. La segunda articulación se basa en descomponer el signo en elementos mínimos sin significado, es decir, por cada uno de sus sonidos (llamados fonemas y que son estudiados por la Fonología)
Por ejemplo:
p/a/t/o/s
Cabe aclarar que si cambiamos un sonido del signo, puede cambiar el significado entero.
Si en lugar de p ponemos un g, ahora tendríamos una nueva palabra
g/a/t/o/s
