Los géneros literarios clásicos son tres: épico, lírico y dramático, que se conservan gracias a los griegos pero, conforme ha pasado el tiempo se han creado nuevos textos literarios que nos permiten establecer otras clasificaciones, a pesar de no ser considerados literarios, se agregan a éstos, pues sus características textuales tienen rasgos literarios que permiten colocarlos en un nuevo grupo.
En este caso, género didáctico va a contener subgéneros que ya han sido considerados en algún género literario clásico, es decir, que algunos subgéneros van a compartir un lugar dentro de dos géneros gracias a sus características.
El género didáctico tiene como objetivo mostrar una enseñanza o difundir ideas y conocimientos mediante un lenguaje elaborado y artístico. A diferencia de otros géneros, en el didáctico la ficción queda a un lado, aunque hay excepciones como los que pertenecen también a género narrativo.
Utilizan recursos variados desde la prosa y el verso hasta el diálogo. Debemos tener en cuenta que las tipologías textuales siempre se combinan en los textos, aunque sólo una de ellas va a ser dominante y así podemos categorizar dicho texto.
Dentro del género didáctico también se pueden encontrar textos de diferentes disciplinas como el derecho, física, matemáticas, entre muchas otras; incluso el periodismo tiene algunas características del género didáctico aunque algunos autores lo han catalogado como un quinto género, por lo tanto, va a tener características que lo distingan de otros tipos de texto.
Subgéneros didácticos
Entre los subgéneros que pertenecen al género didáctico se encuentran:
Ensayo: Es un texto en el que se plantea un problema y se defiende una idea desde el punto de vista del autor, ya sea explicando, demostrando o argumentando.Tiene una extensión variable, que va desde lo muy breve hasta los extenso. También tiene diferentes tipos como el ensayo literario, científico, argumentativo, critico, filosófico, etc, dependiendo del tema que traten y de cómo sea escrito, algunos ocupan más los elementos literarios que otros. Un ejemplo de ensayo es El arte de la guerra de Sun Tzu, también existen varios escritores que se dedicaron a cultivar el ensayo como Jorge Luis Borges, Mario Bendetti, Virgina Wolf o Alfonso Reyes.
Diálogo: Es un texto en el que se exponen las ideas del autor mediante un debate entre varios personajes. Debemos aclarar que éste pudo o no haber ocurrido, pero su objetivo es mostrar, a través de la discusión de estos personajes, la enseñanza que quiera dar. Se utilizó mucho durante la época Clásica (siglo V y el inicio del siglo IV a. C) y el Renacimiento (siglos XV y XVI) con un enfoque moralizante y filosófico. Los famosos Diálogos de Platón son un ejemplo de éste subgénero, donde Platón retrata a su maestro Sócrates para explicar algunos temas como la retórica, la política o la inmortalidad del alma.
Tratado: Es un texto de gran extensión, por su naturaleza objetiva es más cercano al texto expositivo, ya que no sólo se basa en una explicación sino que también debe tener un orden para que el autor logre exponer con éxito su tema, muchas veces vamos a ver apartados en éstos textos para explicar cada parte del tema general. Como está enfocado a especialistas en el tema, su comprensión requiere conocimientos previos. Podríamos considerarlo un opuesto al ensayo, ya que éste último pretende dar un punto de vista, es decir, es subjetivo, mientras que el Tratado va del lado objetivo, sin imprimir las ideas o posturas del autor. Se utilizó desde la época Clásica, pasando por la Edad Media, el Renacimiento, que es dónde se da mayor relevancia gracias a la imprenta y tuvo su esplendor en La Ilustración, debido al pensamiento racional que tuvo mayor influencia sobre otros. Un ejemplo de éste subgénero es el Tratado sobre la Naturaleza humana de David Hume, entre muchos otros.
Oratoria o discurso oratorio: Es un texto oral en el cual el autor pretende convencer o persuadir a los demás mediante la utilización de argumentos y la expresión de su voz y el lenguaje corporal. Por lo general, trata de temas controvertidos y da una opinión sobre la problemática expuesta, al final se cierra con un exhorto o llamada a la acción de los receptores. Un hermoso pero profundo ejemplo es el discurso de Martin Luther King titulado I have a dream, donde habla sobre el deseo de ver una sociedad donde todos puedan convivir en paz y armonía y acceder a los mismos derechos, en una época de intenso racismo en Estados Unidos y que fue parteaguas en la obtención de derechos civiles.
Fábula: Es una narración en la cual intervienen animales o seres inanimados que han sido personificados, generalmente, finaliza con una enseñanza expresa, denominada moraleja. Fue utilizada en la época Clásica para enseñar las consecuencias de un mal actuar en la sociedad, después se retomó en el Neoclásico (finales del s. XVIII y mediados del XIX). Utilizar a animales como personajes que representaban a humanos, facilitó la crítica social, sobre todo cuando el blanco era una autoridad o gente con poder.
Aunque pertenece también al género narrativo, se toma en cuenta por la enseñanza moral que pretende dar. El ejemplo clásico es el de Esopo y sus numerosas fábulas como la La liebre y la tortuga, pero también se encuentran escritores como Félix María de Samaniego y Tomás de Iriarte, entre los que más explotaron este subgénero.
Epístola: Es una composición poética en forma de carta, en que el autor se dirige o finge dirigirse a una persona real o imaginaria, y cuyo fin suele ser moralizante, instructivo o satírico. Se utilizó mucho en la antigüedad, cuando no se podían recorrer grandes distancias en tan poco tiempo, por lo que la carta era un método de comunicación eficaz.
Así como la fábula, también pertenece al género narrativo pero, en este caso, algunas van a tener características poéticas si están escritas en verso, como la Epístola moral a Fabio de Andrés Fernández de Andrada. Las epístolas más famosas son las que se encuentran en la Biblia, siendo las de Pablo de Tarso las más conocidas.
¿Sabías que existía un género que se enfocaba en la enseñanza? Ahora ya sabes que tus libros de ciencia, también tienen una función literaria.